El Paro de octubre desnudó a la prensa

ACTUALIDAD | 04/08/2020

La reciente investigación realizada por nuestra plataforma identificó las intenciones de los diarios El Universo y El Comercio durante los 12 días de paralización que vivió el país. Censura, mentiras, adjetivaciones y la fuerte presencia del discurso oficial prevaleció en los informativos de ambos medios.

El 1 de octubre de 2019, el presidente Lenín Moreno firmó el Decreto Ejecutivo 883 con el que se eliminó el subsidio a los combustibles. La medida generó masivas protestas sociales en Quito y en todo el territorio, un hecho sin precedentes en la historia ecuatoriana.

Para calmar los ánimos, el Mandatario propuso la focalización de los subsidios, la exoneración de impuestos y algunos beneficios tributarios para el sector empresarial. Sin embargo, la resistencia colectiva logró la derogación del polémico decreto aunque, finalmente, el Gobierno eliminó los subsidios en mayo de este año, aprovechándose de la cuarentena obligatoria.

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¿La mal llamada ‘prensa corrupta’?

Todos los medios de comunicación actúan desde un encuadre noticioso (framming), que les indica cómo abordar un acontecimiento. En Ecuador, el Paro de octubre logró algo inédito: unificar el encuadre de los dos diarios más grandes del país: El Comercio y El Universo.

Durante los 12 días que duraron las protestas, ambos medios publicaron un total de 851 noticias, ninguna de ellas, a favor del paro nacional. Al contrario, el relato se construyó sobre la base de 235 noticias en contra de las manifestaciones, 21 a favor de las medidas económicas, 580 noticias dieron voz a fuentes oficiales y apenas 15 a fuentes no oficiales ligadas a organismos de Derechos Humanos.

Los grandes medios privados, que aún detentan un lugar hegemónico en la prensa nacional, mostraron la protesta haciendo énfasis en la versión oficial. Construyeron un relato que criminalizó la protesta y calificó como “vándalos, zánganos, violentos, desestabilizadores, criminales y bárbaros” que se tomaron las calles para sembrar la anarquía, así lo demuestran varios artículos de opinión y editoriales de ambos medios.

Además, el discurso mediático oficialista se centró en uno de los actores: el movimiento indígena. De esta manera, opacó la presencia de otras organizaciones sociales, como los estudiantes, trabajadores, el movimiento feminista, los barrios populares y la comunas que participaron a lo largo y ancho del país.

El Comercio y El Universo utilizaron adjetivos para exacerbar las agresiones de algunos manifestantes en contra de la Policía Nacional y los daños que ocasionaron al patrimonio del centro histórico de Quito. En cambio, los verbos utilizados para nombrar la represión y la muerte fueron a la vez imprecisos y eufemísticos. Desde ese encuadre, Marco Otto y José Daniel Chaluisa, víctimas mortales, “cayeron desde el puente de San Roque”, como aseguró la versión oficial. Sin tomar en cuenta que fueron acorralados, amenazados y empujados por presuntos gendarmes de la fuerza pública.

Ambos diarios criminalizaron la protesta mientras las plataformas digitales y las redes sociales pusieron el foco de atención sobre las demandas de la ciudadanía que exigían la derogatoria del Decreto 883 y la renuncia de los ministros María Paula Romo y Oswaldo Jarrín.

¿Quién define los encuadres?

Los medios de comunicación en general conviven en un ambiente donde se presentan conflictos de intereses. Por un lado, informar a la ciudadanía y, por otro, generar ingresos a través de la pauta publicitaria. En otras palabras, los medios son empresas que tienen como fin el lucro y la ganancia.

En el documental La Dictadura Perfecta, VOCES demostró cómo los grandes grupos económicos financian a los medios de comunicación y a ciertos periodistas. En este esquema, aparecen tres actores importantes: el Gobierno de Ecuador, la Embajada de Estados Unidos y grupos económicos preocupados por la presión fiscal. El primero, define la línea editorial del medio; el segundo, destina fondos a través de ONGs para combatir la desinformación; y el tercero, financia con pauta publicitaria a estos emprendimientos periodísticos.

Esto es más notorio cuando se debaten leyes que afectan o benefician directamente al poder fáctico. Sucedió con la Ley de Plusvalía, la Ley para la Reactivación Económica y la Ley de Apoyo Humanitario; medidas que no tuvieron cuestionamientos a pesar de los despidos masivos, el desempleo y la precarización laboral. El clientelismo no es solo político, también es mediático.

Entre los años 2017 y 2018, la empresa Levascan, firma jurídica de La Posta, tuvo un crecimiento del 602%. En 2017, facturó por un total de USD 41.530 mientras que en 2018 lo hizo por USD 291.408. En junio de 2018, la Secretaría General de Comunicación (Segcom) le otorgó un contrato por USD 41.600. Si bien para el 2019 no existen datos actualizados de la facturación de la empresa, la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT) destinó un contrato de 2 millones de dólares para pauta publicitaria, La Posta fue considerada entre los medios de comunicación.

La necesidad de un modelo democrático

En abril, el Gobierno acusó al correísmo de crear más de 40 millones de ataques en redes sociales para desestabilizar la democracia y sembrar el caos. Los medios de comunicación difundieron un informe de inteligencia del CIES (realizado en el 2017), en el que se acusaba a la dirigencia de la Revolución Ciudadana de haber orquestado un plan desestabilizador, en conjunto con medios opositores, digitales y comunitarios.

El académico y politólogo David Chávez indicó que el Gobierno generó un vacío político muy grande al pretender menoscabar la hegemonía construida por el correísmo. Esto se expresa en el abandono del programa político con el que fue electo Moreno y la alianza con fuerzas políticas que no tienen legitimidad democrática.

Chávez aseguró que los ecuatorianos conviven con un modelo neoliberal de corte autoritario, que se consolidó con la Consulta Popular de febrero de 2018 y con la designación de Julio César Trujillo como presidente del Consejo de Participación Ciudadana y de Control Social.

Este nuevo esquema se maneja con lógicas clientelares, corporativas y de reparto y lo que lo define es, básicamente, su anticorreísmo. Cuando llegó el Paro Nacional de octubre, el Gobierno ya había logrado cooptar a todos los poderes del Estado e imponer el modelo neoliberal. Octubre solo generó una nueva disputa al interior de ese mega acuerdo de poder que quiere cambiar las reglas de juego político.

Ante esta realidad, los medios de comunicación jugarán un rol fundamental de cara a las elecciones presidenciales de 2021. La única ventaja de la ciudadanía es que con Octubre pudo ver lo que se esconde detrás de sus discursos. (I)

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Publicado por Voces

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