Quito alzó el puño contra las políticas de hambre

ACTUALIDAD | 16/07/2020

Este 16 de julio, cientos de personas se manifestaron en las calles de la capital para protestar contra el gobierno de Lenín Moreno y sus políticas de recorte, ajuste, endeudamiento externo y la corrupción. “Gobierno criminal, Octubre volverá” fue el grito que resonó en las calles del centro de Quito. La masiva convocatoria unió a diferentes gremios de trabajadores, organizaciones sociales, médicos posgradistas, vendedores ambulantes, estudiantes, docentes, estibadores de mercados y artistas.

El pacto de poder que sostiene al Gobierno vivió otra jornada de desagravio. En esta ocasión, #ParoNacionalEc se concentró en el Parque del Arbolito y llegó hasta la estación de La Marín. La ministra de Gobierno, María Paula Romo, mandó a cientos de policías a custodiar la movilización. Motorizados, caballería, uniformados a pie, camiones antimotines y helicópteros sobrevolando la zona de protesta, hubo de todo para infundir el temor. Las personas que se manifestaron pacíficamente hicieron notar la desproporción entre manifestantes y uniformados.

Las columnas de movimientos sociales tuvieron que frenar la marcha a la altura del Banco Central del Ecuador, ya que los policías vallaron la zona para impedir el paso de los manifestantes que pretendían llegar a la plaza Santo Domingo. Sin poder acceder al Centro Histórico, las personas se dirigieron por el intercambiador de la Avenida Pichincha hacia la Estación de la Marín. Allí, las unidades de motorizados y de caballería avanzaron en dirección a los manifestantes para hacerlos retroceder.

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Gobierno antipopular

La preocupación del Gobierno se incrementa al ritmo del descontento social por las medidas aplicadas durante la pandemia que, en vez de proteger a la ciudadanía, arremetieron principalmente contra las clases populares.

El vocero de la Coordinadora de Colectivos Sociales y Estudiantiles por la Defensa de la Educación Pública, Runa Sanabria, aseguró que las universidades públicas sufrieron recortes que los afectan. Hay menos profesores, disminuyeron las horas de clases y la teleeducación no estuvo bien planificada. “La pandemia nos golpeó duro porque fue utilizada como pretexto para implementar todas estas medidas”, indicó. Pidió ser cuidadosos y movilizarse, porque quedarse callados en la casa dejó de ser una opción. “Si no pueden salir, pueden compartir cosas en las redes o movilizarse en los barrios”; dijo que lo que importa es mostrar la inconformidad de los ciudadanos.

Otro manifestante, que se movilizaba con banderas, sumó a los reclamos la crítica al alcalde de Quito, Jorge Yunda, por perseguir a los vendedores ambulantes. Se quejó de la mediatización de los casos de corrupción que “tapan” los despidos masivos de empleados públicos, de trabajadores del sector privado a quienes los echan sin darles su liquidación. Estas acciones dejan a las familias sin el sustento diario, por lo que “la gente tiene que salir a trabajar en lo que sea y no le importa el Covid o cualquier pandemia, quedan expuestos a la muerte porque sus hijos necesitan comer”, expresó con indignación. “Venimos a gritarle al Estado que nos está dejando en indefensión, que no nos da ninguna garantía”, finalizó.

La ciudadanía se expresó de diferentes maneras, con pancartas, carteles y consignas que coincidían en que las políticas de Moreno benefician solamente a los grandes grupos económicos y a los  grupos cercanos al Gobierno.

Otro manifestante aseguró que esta jornada se convocó desde las bases para exigirle al Gobierno que “cobre todo lo que deben los ricos y deje de meter la mano en los bolsillos del pueblo”. También insistió en que le encantaría estar en su hogar haciendo la cuarentena, pero en las casas “no hay trabajo, no hay alimentación, no hay salud, no hay educación”.

Esto recién comienza

Hubo coincidencias, los colectivos dicen que el camino es la organización y la lucha de base. ¿El objetivo? Defender los derechos conseguidos y  exigir los que aún nos deben como ciudadanos. Hay otros que dicen que las elecciones no son una salida, alegan que la democracia burguesa siempre va a estar beneficiando a las clases dominantes. Los manifestantes entienden el temor de la gente que prefirió quedarse en casa. “Entendemos el miedo que tiene, es totalmente legítimo, pero creemos que con todas las medidas de seguridad, es necesario salir a luchar porque soltar las calles es soltar el futuro”, señaló uno de ellos.

En este sentido, la mayoría confía en que lo único que queda es salir a las calles a pelear por esos derechos que nos quieren arrebatar y que a las clases trabajadoras les ha costado décadas conseguir.

Una mujer que pertenece al Bloque en Defensa de la Educación dijo que, además de protestar contra los recortes, la manifestación era para instar al Gobierno a que brinde un servicio de salud digno, que provea de camas y respiradores. Ante la pregunta de VOCES sobre si habrá otra convocatoria, dijo que habrá muchas más “hasta que el Gobierno ceda en su intento criminal de seguir matando a la gente”. En esa línea, dijo que hace un llamado a Lenín Moreno para que, en lugar de servir al Fondo Monetario Internacional y a los banqueros, sirva a su pueblo.

“Gobierno criminal, Octubre volverá”

Entre los manifestantes se vio un pedido constante: la destitución inmediata de María Paula Romo, el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín; y el ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez. Sostienen que esta gente ha agredido de manera brutal al pueblo firmando deudas, créditos, matando y asesinando la gente a mansalva.

Octubre dejó de ser un mes cualquiera para adquirir un nombre propio en Ecuador. Octubre, en mayúscula, habla de un proceso de lucha que consiguió, al menos momentáneamente, que el Gobierno no quitara el subsidio a los combustibles y que frenara parcialmente la aplicación de su plan económico neoliberal.

Con el estado de excepción decretado por la pandemia del Covid-19, el Gobierno avanzó por todos los frentes, dejando al pueblo desprotegido y recortando en todas las áreas sensibles que se vuelven indispensables en el contexto de crisis económica mundial: salud, educación e inversión social. Además, fomentó leyes de ajuste que recortaron los sueldos. Por ejemplo, en el sector privado el salario mínimo pasó de USD 400 en lo formal a USD 220 de bolsillo. En el sector público, además de los miles de despidos, los trabajadores que quedan vieron un descuento en sus salarios de entre el 16,66% y el 8,33%.

Qué decir sobre el subsidio a los combustibles, se eliminó de un plumazo. Se esperan subas del 5% mensual cuando el precio del petróleo se recupere. Ya sin subsidios, la inflación se comerá lo poco que queda en los bolsillos de la clase trabajadora.

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Quito sigue igual

Mientras la salud de los quiteños pende de un hilo por el colapso del sistema sanitario, el director del Ecu 911, Juan Zapata, dijo que en los próximos días los cantones de Pichincha junto con el COE Nacional evaluarán si se intensificarán los controles.

La capital deberá esperar cuatro días más para tomar decisiones en relación al toque de queda y, así, ajustar las restricciones de movilidad. El funcionario nuevamente acusó a la ciudadanía de ser irresponsable, por generar aglomeraciones, reuniones en lugares públicos y realizar de fiestas. De la marcha no se habló. El poder debe tener vergüenza de querer controlar a un pueblo que no resiste el hambre ni un día más. (I)


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ESTRENO: La Dictadura Perfecta


Publicado por Voces

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