Lasso quiere “arreglar” Ecuador en 100 minutos tras cogobernar con Moreno

ACTUALIDAD | 06/07/2020

El precandidato presidencial Guillermo Lasso aseguró que su equipo está preparando un proyecto “para que en los primeros 100 minutos de gobierno” puedan “arreglar el desastre que hoy atravesamos”. Así lo anunció en su cuenta de Twitter, el domingo 5 de julio, luego de apoyar públicamente todas las reformas neoliberales de Lenín Moreno y de ofrecerle el respaldo de la bancada de CREO en la Asamblea para aprobar las leyes de ajuste.

Por tercera vez, el banquero Guillermo Lasso intentará llegar a la Presidencia de Ecuador. La última derrota, frente a Lenín Moreno (51,6% vs 48,84%), no impidió que su plataforma electoral se aplique en el país. Es decir, sin estar en Carondelet, se impuso una política económica que durante años prometió progreso, empleo y estabilidad, pero que solo trajo pobreza, desempleo y una economía en profunda crisis.

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Poder sin votos

Guillermo Lasso Mendoza nunca ganó una elección; sin embargo, desde hace varias décadas, es parte de los grupos de poder que deciden o influyen en el rumbo político y económico de Ecuador. Antes de ocupar un cargo público, Lasso ya había sido presidente ejecutivo del Banco Guayaquil, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador y  vocal de la Junta Monetaria.

En 1998, el presidente Jamil Mahuad lo nombró gobernador de la Provincia del Guayas. Durante la crisis financiera de 1999, Mahuad lo designó como Ministro Secretario de Economía (“superministro”), cargo que ocupó entre el 17 de agosto y 24 de septiembre de ese año.

En 2003, el presidente Lucio Gutiérrez creó el cargo de Embajador Itinerante, desde el cual Guillermo Lasso se encargó de facilitar alianzas económicas y la firma de tratados comerciales bilaterales con otros países. Su trabajo fue clave para coordinar la visita de Gutiérrez a George Bush y, de esta manera, fomentar las relaciones entre Ecuador y Estados Unidos.

Guillermo Lasso saluda a George Bush en la Casa Blanca.

Carrera política

Como todo hombre poderoso, no hizo su camino político subiendo posiciones desde las bases, sino directamente desde la cúpula. Su carrera comenzó con la aspiración más alta: el deseo de ser presidente de la República.

En 2011, fundó el Movimiento CREO y comenzó la travesía para perfilarse como candidato presidencial en 2013. Estableció alianzas con Izquierda Democrática, el Partido Socialcristiano, el Partido Liberal Radical Ecuatoriano, y contó con el apoyo de los grandes grupos económicos para presentarse por la coalición “Unidos por el Ecuador”. Lasso  alcanzó el segundo lugar con el 22,68% de los votos y Rafael Correa fue reelecto con el 57,17%, acompañado por un triunfo aplastante de Alianza País en la Asamblea.

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En 2017, también con CREO, el banquero guayaquileño volvió a disputar la Presidencia. Llegó al segundo lugar con el 28,09% de los votos en la primera vuelta. En la segunda vuelta, “perdió” contra Lenín Moreno, candidato de Alianza PAÍS, que prometía continuar con las políticas de su predecesor, Correa.

Las promesas de campaña de Lasso y Moreno eran como el agua y el aceite. El presidente electo dijo que gobernaría con un Estado fuerte, que aplique políticas redistributivas del ingreso a favor de los que menos tienen. Cuando asumió el poder, Moreno aplicó el plan de Lasso, que consistió en reducir el Estado (eliminando ministerios y despidiendo a trabajadores o reduciendo salarios), endeudamiento con organismos internacionales de crédito como el Fondo Monetario Internacional (FMI), reducción y eliminación de impuestos y desregulación de los grandes capitales (salida de divisas, impuesto a la renta), con el supuesto objetivo de fomentar la productividad y el empleo en el sector privado.

Antes y durante la pandemia, los resultados están a la vista: aumento de la pobreza, crecimiento de las brechas sociales entre las áreas urbanas y rurales, quita de subsidios a los combustibles, recortes en áreas sensibles como salud y educación, aumento del desempleo.

Ecuador aplica el plan de Lasso

Guillermo Lasso defendió fervientemente la quita del subsidio a los combustibles que motivó el Paro Nacional de octubre de 2019. El 3 de octubre de 2019, dijo que las protestas eran lideradas por grupos “anarquistas” violentos, que pretendían crear “un estado de caos”. Defendió las “medidas tardías” de Moreno de quitar los subsidios. Pero, cuando vio que el paro continuaba, cambió el discurso y, el 9 de octubre, aseguró que la protesta liderada por los indígenas era “legítima” y que debía solucionarse con diálogo para “defender la democracia”.

El 5 de mayo el bloque CREO-SIARI-AMAUTA logró frenar la aplicación de un impuesto del 2% al patrimonio e inmuebles de empresas que tienen domicilio registrado en paraísos fiscales. Esta iniciativa que estaba incluida en la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario no se aprobó, pero el movimiento de Guillermo Lasso sí apoyó la reducción de salarios de los trabajadores, para que pasen del salario mínimo (USD 400) a cobrar hasta USD 280 mensuales. El banquero festejó la gestión de su bloque por evitar la creación de “nuevos impuestos”. Aunque en su publicación en Twitter se refirió a “los ecuatorianos”, esta iniciativa solo afectaba al selecto grupo al que pertenece Lasso.

Foto EL COMERCIO

A fines de abril, Lasso también se manifestó en contra de que su bancada habilite el juicio político al ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, por el recorte de USD 98 millones a las universidades públicas, cofinanciadas y escuelas politécnicas. Es que Martínez es un garante de las ganancias de los bancos. La banca ecuatoriana declaró a la Superintendencia de Bancos ganancias brutas por USD 397 millones en 2016; en 2017, USD 597 millones; en 2018, USD 896 millones; y en 2019, USD 942 millones. Con estas cifras es evidente que los bancos fueron los únicos que no tuvieron pérdidas aún en el contexto de crisis económica.

El mimado del FMI

El 4 de junio, el director del departamento de Comunicaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gerry Rice, confirmó que el organismo multilateral se reunió con Lasso y Jaime Nebot (PSC) y con dirigentes de otros partidos políticos. El funcionario consideró que estos encuentros forman parte de la “supervisión normal” que realiza el Fondo en el Ecuador. Con Nebot fuera de carrera, el candidato ideal del Fondo sería Lasso.

El Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI señala que el organismo puede mantener conversaciones bilaterales. En otras palabras, un equipo de funcionarios del Fondo recaba información económica y financiera y analiza con las autoridades (u otras figuras) la evolución de las políticas económicas y de los programas. El objetivo es claro: ejercer una supervisión de la economía nacional para “orientarla”, tal como lo ha venido haciendo el FMI en Ecuador. En 100 minutos, Lasso puede firmar un acuerdo para “arreglar” Ecuador o terminar de destruirlo. (I)


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Publicado por Voces

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