The Economist asegura que Moreno dejará la economía en “cuidados intensivos”

ACTUALIDAD | 03/07/2020

Un artículo de la revista británica The Economist asegura que la economía de Ecuador está en “cuidados intensivos” por la pandemia y “con camisa de fuerza” debido a las dificultades propias de la dolarización. Además, calificó al Gobierno de Lenín Moreno como “débil” en materia política y económica, algo que era visible incluso antes de la llegada del Covid-19.

Para los ecuatorianos, la crisis económica no es novedad. El presidente Moreno y sus funcionarios han implementado una política económica que solo favorece a los grandes capitales y perjudica a los trabajadores y pequeños empresarios. De hecho, el plan neoliberal ya se venía implementado de manera gradual y el pueblo reaccionó recién con el primer intento del Ejecutivo de quitar el subsidio a los combustibles, lo que desencadenó el Paro Nacional de octubre de 2019. Las organizaciones sociales, los indígenas, los trabajadores y estudiantes solo lograron frenar la medida que, finalmente, se ejecutó conjuntamente con la liberación de precios en plena pandemia.

La revista financiera hace un análisis parcial de la crisis. Por un lado, responsabiliza al expresidente Rafael Correa de dejar a Ecuador con déficit fiscal y un alto endeudamiento, debido al incremento del gasto público y al crecimiento del tamaño del Estado. Por otro, dice que Moreno apenas tiene un 19% de aprobación, por la “modesta” reforma laboral, reducción de sueldos, quita de subsidios, entre otras medidas. Evidentemente, los periodistas de The Economist carecen de algunos datos.

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El ajuste es brutal

El 21 de junio, el Ministerio de Trabajo  informó que en el país se terminaron 200.043 contratos en los sectores público y privado desde que comenzó la pandemia. El 26 de junio, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) precisó que las desafiliaciones ascendían a 240.108; 18.586, en marzo; 111.700, en abril; y 109.822, en mayo.

La mayoría de los nuevos desempleados (39,10%) son jóvenes de entre 21 y 30 años de edad. Después, se ubican los adultos de 31 a 40 años (23,76%). Finalmente, aparecen las personas de 41 a 50 años, que corresponden al 14,39% del total.

Largas filas de desempleados durante la pandemia esperan afuera del Ministerio de Trabajo.

Las personas que conservan su puesto de trabajo no llegan a cubrir la canasta básica. La aprobación de la Ley Orgánica de Apoyo Humanitario permitió a los empleadores tener potestad sobre sus empleados, al establecer “acuerdos” bilaterales que, de ser rechazados, se pueden convertir en la notificación del despido. Además, amparados por esta ley, los empresarios pueden reducir el salario hasta en un 45%, lo que significa dejar de cobrar el salario mínimo (USD 400) y percibir tan solo USD 220. Ecuador gobierna para la desigualdad.

En el sector público las reducciones de sueldo van de la mano con la reducción de la jornada laboral. Los docentes tienen una baja del 8,33%, con 1 hora menos de trabajo, mientras que los servidores públicos de otras áreas (excepto salud y Fuerzas Armadas) vieron recortada su remuneración en 16,66% y su jornada laboral, en 2 horas.

El Gobierno exige que la economía se levante poniendo en marcha emprendimientos. Sin embargo, el desempleo y los bajos salarios retirarán dólares de las calles y los emprendedores no encontrarán a quién venderle.

Efecto dolarización

Ecuador no tiene moneda propia desde el año 2000, cuando decidió que el dólar americano era la manera más segura de “generar estabilidad”.
El problema es que, como se sabe, ante una recesión económica, Ecuador no tiene capacidad de imprimir billetes y no puede devaluar la moneda para vender sus productos a un precio competitivo.

Días antes de asumir la Presidencia, Moreno se reunió con representantes de la banca privada.

The Economist sostiene que el dinero de la bonanza petrolera fue invertido por Rafael Correa en infraestructura y para contratar a más empleados públicos; y que otra parte fue malgastado y robado. En otras palabras, posicionan a Moreno como una víctima que tuvo que pagar las deudas asumidas por su predecesor. Por ejemplo, no se menciona que durante este Gobierno se prefirió perdonar multas e intereses de deuda por USD 2.355 millones a los grandes capitales nacionales (banca y empresas) y, a la vez, recortar la inversión pública en un área tan sensible como salud.

Antonio Acosta (Banco de Pichincha) expresa su respaldo a Moreno.

El efecto de la pandemia no fue solo por la llegada de un virus desconocido. VOCES mostró que también fue por el desfinanciamiento a la salud. El artículo tampoco hace referencia al desfalco de fondos públicos, producto del reparto de los hospitales del IESS y del sistema público. Mientras miles de guayasenses morían sin atención médica y sus familias esperaban varios días que recojan sus cuerpos, en los hospitales las mafias organizadas realizaban compras con sobreprecios para saquear al Estado.

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El pago de la deuda externa

El Gobierno no “tenía que pagar” USD 325 millones a los tenedores de bonos de deuda externa en plena emergencia sanitaria. Varios países de la región renegociaron el pago de la deuda sin hacer desembolsos hasta mitigar los efectos de la pandemia. A pesar de ello, lo hizo y corrió una vez más a endeudar a Ecuador con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En marzo del 2019, Ecuador aceleró la implementación del plan neoliberal tras firmar un acuerdo con el FMI para obtener USD 4.200 millones en tres años. Es decir, el escenario de la pandemia fue la excusa perfecta para aplicar lo que ya estaba pactado: remate de empresas públicas, despido de servidores en todas las áreas, recorte a la educación y a la salud, reforma laboral, etc. La revista británica asegura que uno de los pedidos del FMI fue el incremento del IVA, algo que para los ecuatorianos ya no resulta llamativo. Aún sin que el Gobierno mostrara el acuerdo, esa información corrió como reguero de pólvora.

23/01/19 | Moreno y Martínez junto a la directora del FMI, Christine Lagarde.

Moreno es el artífice de una gran deuda que le tocará pagar al próximo presidente. En mayo, el FMI aprobó un préstamo adicional por USD 643 millones. China prometió USD 2.400 millones entre junio y octubre. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desembolsó USD 250 millones. El problema es que las promesas de desarrollo no llegan y que cada día se observa que la corrupción es parte de una política de Estado. Incluso en estado de excepción, el Ministerio de Economía y Finanzas, comandado por Richard Martínez, aplicó un recorte de casi USD 100 millones a la educación, algo prohibido por la Constitución de la República.

En este contexto, la revista británica sospecha que un candidato del “populismo” podría ganar las elecciones presidenciales de 2021, pero -esta vez- sin dinero. Lo que no vaticinó The Economist es qué pasará con la economía del país si esta sigue en manos de la derecha. (I)


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Publicado por Voces

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