Ecuador, entre los Estados gestionan la muerte y no protegen la vida

ACTUALIDAD | 23/06/2020

Una investigación académica muestra que el gobierno de Ecuador optó por la “necropolítica” para gestionar la pandemia del Covid-19. El Estado usa su poder para dictar cómo algunas personas pueden vivir y también cómo otras deben morir, algo que se ve reflejado en las medidas ejecutadas durante el estado de excepción.

Este martes, 23 de junio, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Ecuador organizó un webinario para dar a conocer cómo cuatro gobiernos del continente actuaron durante la pandemia del coronavirus. Allí, se analizaron los casos de Ecuador, Estados Unidos, Brasil y Argentina, y -también- se comparó a los tres países de perfil conservador y neoliberal.

Ecuador: en terapia intensiva

Byron Villacís

Byron Villacís, académico de la Universidad de Berkeley, Estados Unidos, aseguró que Ecuador, Estados Unidos y Brasil comparten perfiles ideológicos conservadores y de derecha que se plasmaron en algunos acuerdos económicos, policiales, militares y entre agentes privados. Este análisis insiste en que Moreno puede ser considerado como un  político de derecha o de extrema derecha y, para sustentar su postura, Villacís enumeró una serie de medidas: el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el pago de la deuda externa durante la pandemia, el hecho de contar con el apoyo de militares y de las élites conservadoras y financieras, las reformas laborales, la reducción del tamaño del Estado y su marcado apego a la agenda internacional de EE.UU.

Ecuador hace “uso y abuso de la crisis para justificar reformas estructurales”, insistió el académico. Desde la declaración del estado de excepción, el 12 de marzo, Lenín Moreno no se ocupó tanto de las consecuencias de la pandemia, sino de la posibilidad perfecta para implementar un plan neoliberal, con la garantía de no tener protestas en las calles, debido al aislamiento y al temor del contagio. A contramano de otros países, Ecuador priorizó el pago de la deuda externa y se promovieron leyes para despedir a funcionarios públicos y a trabajadores del sector privado. Además, se efectuaron recortes a la educación y la salud, entre otros sectores. Asimismo, en contubernio con las cámaras de producción y comercio, se ejerció presión sobre los Alcaldes para que levantaran el aislamiento y pasaran al distanciamiento con la semaforización.

Se desdibujó el efecto real de la crisis sanitaria al manipular las cifras oficiales sobre las personas infectadas con el virus y fallecidas. Esto fue posible gracias a la intromisión política en cuestiones estadísticas.

En el gráfico superior se comparan las estadísticas de muertes por Covid-19 en EE.UU., Brasil y Ecuador. La curva ascendente de nuestro país muestra irregularidades y no constancia, lo que sugiere la manipulación de datos de organismos oficiales. Eso, sin tener en cuenta, por ejemplo, que las cifras del Registro Civil indican que, en lo que va de la pandemia, este año hubo 20.400 muertos más que en el mismo período de 2019.

En este contexto, se evidencia un proceso de “de-profesionalización” donde el campo científico y académico y es suplantado por el político. Hay ocultamiento de cifras  y se toma a la muerte como algo natural. Lo que se suma al ataque a las estructuras de protección social y a la deslegitimación de “lo público”.

Para Villacís, Ecuador está más a la derecha que EE.UU. y Brasil, por el daño que le causó a las clases populares. “Haber destrozado los sistemas de información facilitan la expulsión de la vida de la gente como fin último de una crisis sanitaria, naturalizaron y habituaron la necropolítica como una rutina pública”, sentenció.

Brasil: botas militares antes que salud

“Brasil es un caso de necropolítica” porque la respuesta a la crisis fue “una política de muerte”, dijo Luciana Tatagiba, politóloga de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), de San Pablo, Brasil. En ese país, la pandemia golpeó principalmente a las personas que están en situación de pobreza y que viven en  zonas periféricas, con una mayor afectación a la población negra. El presidente Jair Bolsonaro siempre negó la gravedad de la pandemia y no tomó acciones para controlarla, esto generó más de un millón de contagios y la muerte de unas 51 mil personas, colocándolo en el segundo puesto a nivel mundial.

“El Presidente estableció una falsa dicotomía entre salvar la economía y salvar vidas”, lo que obligó a los gobernadores a adoptar medidas más rígidas, que terminaron impactando en su popularidad. Por la terquedad de Bolsonaro, en Brasil ya hubo tres Ministros de Salud para gestionar la pandemia, el último es el militar Eduardo Pazuello, que no tiene experiencia en el área.

Publicidad

La desigualdad social en Brasil es brutal, “hay cuerpos que pueden ser descartados”, sostuvo Tatagiba. En este sentido, “el virus no es democrático porque no mata a todos de la misma forma, la letalidad es mucho mayor en la periferia” por el hacinamiento en el que viven las personas y por no contar con las condiciones sanitarias adecuadas.

Envuelto en una crisis política, Bolsonaro enfrenta más de 30 pedidos de juicio político, acusado por sus crímenes e irresponsabilidad. Sin embargo, el miedo a los contagios lo favorece, ya que -a pesar del descontento- es poco probable que las protestas de los sectores progresistas y de izquierda se masifiquen. El panorama parece desalentador, existe una polarización entre izquierda y derecha desde el golpe a Dilma Rousseff, pero la fragmentación de los sectores opositores a Bolsonaro exige la construcción de una nueva mayoría a través de alianzas.

Para Tatagiba, el Covid-19 recrudecerá el capitalismo en Brasil lo que alimentará la barbarie y la violencia porque eso es lo que ha alentado el Gobierno nacional.

Argentina: enfocada en salvar vidas

Mabel Thwaites, investigadora del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), analizó cómo Argentina manejó la pandemia. Este caso contrasta con la realidad de la región, ya que “el presidente Alberto Fernández, entre la economía y la vida, eligió la vida”, indicó.

En el país austral se tomaron medidas tendientes a proteger a la población, como ser la creación de fondos especiales para adquirir equipamiento sanitario y la temprana disposición del aislamiento social, preventivo y obligatorio, que se ha venido extendiendo conforme pasan las semanas. Por otro lado, Fernández ejecutó políticas de protección económica, una de ellas fue el Ingreso Familiar de Emergencia y el incremento de fondos para la asistencia de los sectores más desprotegidos. Estas decisiones también incluyeron al sector privado con el Programa de Asistencia al Trabajo y a la Producción, que ayuda a pagar sueldos a todas las empresas afectadas por la pandemia.

Thwaites aseguró que el Gobierno argentino trabaja con un comité de crisis integrado por especialistas y decide en conjunto con los gobernadores de las provincias. También señaló que la incidencia del Covid-19 se concentra en la Capital Federal y la zona metropolitana de la provincia de Buenos Aires donde circulan 13 millones de personas, por lo que se tuvo que tomar medidas en conjunto. Argentina, que tiene una población de 45 millones de habitantes,  registra alrededor de 45 mil contagios y 1.049 muertos por coronavirus.

Publicidad

Las medidas no fueron suficientes, la curva de contagios no se aplanó y el Gobierno analiza dar marcha atrás en la flexibilización del confinamiento. “Se está pensando en un endurecimiento de la restricción para la circulación en los próximos días, para ver si se puede contener la pandemia”, indicó la investigadora. Esto sucede por el aumento en la ocupación de camas de terapia intensiva y el riesgo de colapsar el sistema hospitalario.

Argentina tiene otro frente de batalla, la renegociación de la deuda externa, que se incrementó exponencialmente durante el gobierno del expresidente Macri. En 2015 esta representaba el 52% del Producto Bruto Interno (PBI) argentino y, en la actualidad, se ubica en el 81%. Hasta el FMI se pronunció sobre esta cuestión diciendo que la deuda es “impagable”. Tampoco ayuda la economía que lleva varios años de recesión y afecta a varios sectores precarizados o con trabajadores que no llegan a cubrir la canasta básica. “El Gobierno destina recursos que no son suficientes. El debate es quién financiará esos recursos”, opinó Thwaites. Este sería el principal motivo que avivó las protestas de la derecha “anticuarentena”, que se recompuso como fuerza política en representación de los “sectores que defienden la estructura productiva más tradicional” que están en contra de medidas redistributivas. De ahí surgió el término “infectadura”, por considerar que el Gobierno es ‘autoritario’.

La popularidad de Alberto Fernández se manteniene alta, aunque se vio desgastada por los efectos de la pandemia. Además, su imagen desmejoró por  algunas iniciativas, como la de gravar por ley a las grandes fortunas, o por el anuncio de una posible expropiación del grupo cerealero Vicentín.


Valora esta noticia

Puntuación: 1 de 5.

Publicado por Voces

Investigación y periodismo. Contamos historias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: