Tres años de desgobierno

¿Para qué y para quiénes gobierna el presidente Moreno? Una gestión que giró del diálogo al entreguismo es la responsable de quebrar la institucionalidad del Estado.

Exconsejera del Consejo de Participación Ciudadana

Por Victoria Desintonio Malavé

Tres años han pasado desde que este Gobierno se dedicó a empobrecernos. Tres años de un plan de gobierno que no aprobamos en las urnas. Ese 24 de mayo de 2017, con la cortina de humo del “diálogo”, el señor Moreno dialogó con todos los grupos de poder económico del país.  “Dialogaba” sin reparos con los Lasso, Bucaram, Nebot y otros que nos destrozaron antes; empezó así a tejer ese plan de gobierno que no incluía a las grandes mayorías.

Inició el discurso de “la culpa es de Correa” mientras nos arrebataban la educación pública de calidad para nuestros hijos.  “No hay tal mesa servida” y desangraban nuestro sistema de salud. Le quitaba las funciones al Vicepresidente electo en las urnas, y nos arrancaban de las entrañas las obras en sectores estratégicos. Destrozaron nuestro país desde el odio a sus ciudadanos y ciudadanas de a pie. Ese odio de un sujeto traidor no es hacia Rafael Correa, la Revolución Ciudadana ni para sus militantes a quiénes ha perseguido, encarcelado, exiliado, reprimido, golpeado y gaseado. El odio es a la dignidad que tenía este pueblo orgulloso que llegó, ahora sí, a tener derechos. Ese pueblo que veía en su barrio un centro de salud, que al fin tenía un hospital público, que sabía que sus hijos ahora sí tenían educación gratuita y de calidad, que se alegraba con las trabajadoras remuneradas del hogar que recibían afiliación al seguro social, que percibía que las y los jóvenes accedíamos a una política pública afirmativa, a educación y empleo en lugares dignos.

Nunca pensé retroceder tanto. Con apenas once años viví la crisis de 1999, que no solo fue una crisis económica, fue una crisis de desinstitucionalización, donde cada función y cartera de Estado estaba repartida a los partidos políticos que cogobernaban. Fueron días tristes y de angustia. Soy de la generación -como lo leí en un cartel en una de las últimas manifestaciones- “de quienes ni siquiera pudieron migrar en el 99”, de los que aprendimos a pelear, a organizarnos, a levantar la voz para obtener un país diferente. Aprendimos de las lágrimas de sangre de nuestros jubilados sin pensión y sin los ahorros de toda su vida, de trabajadores y trabajadoras en el desempleo, de la extrema pobreza en la que se tenía que priorizar cuál de los hijos estudiaba, de la Universidad que era posible para los que tenían plata. Y, así, llegamos al país del tongo y el reparto, como lo vaticinaba el Vicepresidente de este país, hoy preso político de este gobierno odiador.

Tres años le han bastado al Sr. Moreno y sus cogobernantes, incluidos los de Ruptura de los 25, para desinstitucionalizar al país, tomarse el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), para armar su “grupo de élite para perseguir”. Una Fiscal 10/20 que cree que la prisión preventiva se ordena igual que entregar volantes de un nuevo emprendimiento. Un seudocontralor al que -es una vergüenza decirlo- nadie puso ahí. Única autoridad en el mundo que, bajo autoritarismo, se autonombró Contralor del Estado y sigue en ese puesto de forma casi intocable.

Se tomaron la justicia para el plan macabro de terminar con gobiernos progresistas en la región. El ‘lawfare’ no les durará mucho, Argentina nos dio el ejemplo y nuestros pueblos saldrán victoriosos. La Justicia no debe servir al gobierno de turno para perseguir a sus opositores políticos.

El pueblo se opuso a ese plan y eligió un nuevo CPCCS. En dos meses destituyeron a cuatro consejeros y sepultaron la democracia mediante una Asamblea Nacional entregada al gobierno de turno, pero la fuerza del poder jamás superará la fuerza de la razón y la verdad.

Este cogobierno nos volvió a dar un golpe negociando con el FMI. La “nueva” receta fue “reducir un Estado obeso”, despedir funcionarios del sector público y terminar con los subsidios a los combustibles. Así nació Octubre, en 2019, con protestas ciudadanas: estudiantes, hombres, mujeres, jóvenes, indígenas, transportistas. Once muertos, cientos de heridos, detenidos y perseguidos políticos. El señor Moreno mordiéndose su odio, retrocedió y con engaños detuvo las medidas.

Hoy sufrimos una pandemia, vivimos en una emergencia sanitaria en la que se ha demostrado que este plan de gobierno de destrucción nunca sirvió. Un sistema de salud quebrado y colapsado, un cogobierno que no ha tomado una sola decisión acertada para salvar nuestras vidas. Mientras lloramos en soledad a nuestros familiares, amigos y compañeros -de forma cobarde y aprovechándose de nuestro confinamiento- este Gobierno cumplió con el FMI. Recortó el futuro de nuestros jóvenes, recortó presupuesto a universidades, eliminó los subsidios a los combustibles y con una sonrisa en labios criminales, nos anuncia que a la fecha registramos 115 mil despidos, con igual cantidad de familias sin sustento.

Octubre renacerá y ya no pondremos los muertos, señor Moreno.

Publicado por Voces

Investigación y periodismo. Contamos historias.

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