¿Ley Humanitaria?

Algunos discursos sirven para ocultar la realidad. Esto fue lo que ocurrió con la ley de flexibilización y precarización laboral aprobada en la Asamblea.

Asambleísta por la provincia de Pichincha

Por Mónica Alemán Mármol

En un ambiente sensible, lleno de incertidumbre, escuchar que el Ejecutivo enviaría un Proyecto de Ley de Apoyo Humanitario para que la Asamblea Nacional dé trámite con el carácter de urgente, generó expectativas y esperanzas a la ciudadanía, pero en el transcurso del tratamiento del proyecto, se evidenció que de humanitario únicamente tenía el nombre.

La respuesta a quien, a través de una “ley inhumana”, golpea a la gente fue un rotundo NO. La ley aprobada el pasado 15 de mayo en la Asamblea Nacional quizás es humanitaria únicamente para los intereses del gobierno y de los grupos económicos que lo sostienen. Para el pueblo, para los trabajadores, para sus derechos: esta ley es una bofetada.

La agenda neoliberal del gobierno de Lenín Moreno y del banquero Guillermo Lasso ha intentado priorizar la “apertura comercial del país” y “el libre mercado”. Basta con revisar la línea discursiva de estos dos personajes para darse cuenta cuáles son sus propósitos y, sobre todo, a quiénes responden. La pandemia les cayó como anillo al dedo. So pretexto de la emergencia aprobaron leyes de flexibilización laboral y que desbaratan la estructura del Estado (ley de Apoyo Humanitario y ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas, respectivamente). ¡Bravo! Las exigencias del Fondo Monetario Internacional se acogieron gracias a las bancadas de Alianza País, CREO, Izquierda Democrática y hasta un miembro de Pachakutik.

Como si fuera una burla, la ley señala en su motivación que uno de sus ejes fundamentales es un régimen de medidas solidarias y de bienestar, que permitan generar medidas adicionales de soporte a aquellas personas que se encuentran en mayor estado de vulnerabilidad o afectación por la pandemia causada por el COVID-19. ¡Cuánta falsedad! La ley no toca a las grandes fortunas de los grupos de poder ni a la banca, y vulnera los derechos de la clase trabajadora del país, consagrando la flexibilización y precarización laboral.

Como era de esperarse, la Ley eliminó la propuesta de la Revolución Ciudadana sobre las contribuciones temporales sobre utilidades extraordinarias de las sociedades y del 2% a la contribución de los activos en paraísos fiscales. Esto responde a la pregunta ¿quién gobierna y para quién gobierna?

¿Queda alguna duda de que el Presidente gobierna para el banquero? Si alguien quería saber cómo iba a ser el Ecuador gobernado por Guillermo Lasso que mire a su alrededor. A fin de cuentas, su proyecto político es el que está implementándose en el país.

¡Y qué decir de los lamentables artículos de la ley que legalizan la flexibilización laboral! Establece el acuerdo para la preservación de las fuentes de trabajo a través de un acuerdo bilateral y directo entre cada trabajador y el empleador. No podemos cerrar los ojos ante lo obvio, las relaciones laborales son relaciones de poder, donde la parte más fuerte, sin duda, es el empleador. ¿Cómo hablamos entonces de un acuerdo justo? ¿Qué acuerdo puede existir entre un trabajador y el empleador, cuando este último le dice que, si no acepta, pierde su empleo?

Sobre el contrato especial emergente: totalmente inconstitucional y regresivo de derechos. El Estado se niega a impulsar el pleno empleo y con garantías mínimas. Este artículo sería la base para la reducción de personal que tenga un contrato indefinido, para reemplazarlo con personal que tenga contrato emergente, ya que no queda claro que solo se puede aplicar para aumentos de nómina. De esta manera, los empresarios se libran del pago de indemnizaciones, jubilación patronal, entre otros beneficios para el trabajador.

Camuflaron todo este desastre con artículos que establecen la suspensión temporal de desahucio en materia de inquilinato, el no incremento de costos en servicios básicos, rebaja en el pago del servicio eléctrico, la prohibición de terminación de pólizas de salud ni suspensión de su cobertura por mora, las facilidades de pago a la seguridad social, la suspensión de la matriculación y revisión vehicular, entre otras disposiciones.

No podemos ni debemos olvidar los nombres de los 74 legisladores que le dieron la espalda a quienes los eligieron para que los representen en la Asamblea Nacional. 2021 está a la vuelta de la esquina y no duden que van a golpear las puertas de sus casas pidiendo una vez más su voto. Fueron ellos quienes bautizaron a la ley de apoyo humanitario como la “ley de la precarización laboral”.

Como bancada de la Revolución Ciudadana seguiremos de pie en la lucha por la reivindicación de los derechos de todos y todas. Lo dijimos en sesiones de las comisiones, en los debates del pleno: ¡Con los derechos no se negocia!

Publicado por Voces

Investigación y periodismo. Contamos historias.

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