Un recorte que apaga sueños

Los estudiantes universitarios arremeten contra el ajuste a la educación. Cuestionan a un modelo económico que prefiere pagar deuda antes que invertir en las futuras generaciones.

Dirigente estudiantil

Por Adriana Rivera

Nos quieren ignorantes, nos quieren pobres; nos quieren callados, nos quieren esclavos.

Una vez más, el gobierno se mete con la educación, como si este fuera un juego, como si no valiera el futuro de los jóvenes. Lo hace, violando la autonomía universitaria.

 Son casi 100 millones de dólares los que serán recortados y que afectan a 32 Instituciones de Educación Superior; 100 millones de dólares que representan los sueños de millones de jóvenes. Y es que un recorte presupuestario no es cualquier cosa, es inconstitucional. La salud y la educación no deben ser tocadas bajo ninguna circunstancia.

Se debe invertir cada vez más en educación, porque solo ésta podrá sacar adelante a un país; aún más, en épocas como las actuales.

El hecho de que algunas universidades tengan que cerrar sus puertas por el recorte es terrible. Para muchos es imposible que esto pueda suceder, porque esta generación creció con oportunidades, con acceso a la educación digna y gratuita; a diferencia de nuestros padres. Pero es la realidad.

Miles de jóvenes se quedarían sin estudiar, sin sueños, sin preparación profesional, sumiéndose en la pobreza. Miles de docentes y trabajadores pertenecientes a la comunidad universitaria se quedarían sin laborar. Por lo tanto, se recargaría el trabajo a los docentes restantes y, de esa manera, le diríamos “adiós” a la calidad educativa.

Gracias a las políticas públicas del anterior gobierno, muchos jóvenes pudieron ser los primeros en su familia en ingresar a la educación superior, en estudiar una carrera profesional para sacar a su familia del círculo de la pobreza. Teníamos un sistema de educación que iba evolucionando cada vez mejor.

Ahora, pretenden arrebatar nuestro derecho a la educación usando como excusa una pandemia, usando como excusa el dolor de la gente. Buscan cualquier oportunidad para realizar recortes en educación, salud, sueldos y trabajadores. Priorizan el pago de la deuda externa y ceden antes las exigencias del Fondo Monetario Internacional, tratando de lograr, ahora, lo que no pudieron en octubre.

No olvidemos cómo se han invertido millones de dólares en armamento para los militares, ni los millones de dólares que se le dio a la Policía Nacional. No olvidemos que se edificará la Universidad de la Policía Nacional. No olvidemos la represión en octubre hacia el pueblo ecuatoriano. Hay inversión para la represión pero no para la educación.

Creen que por ser jóvenes, estaremos callados. Creen que por ser jóvenes, no haremos nada. Los jóvenes tenemos un historial revolucionario, luchador. Los jóvenes también salimos en octubre y lo haremos las veces que sean necesarias, sin importar que una enfermedad se pasee por las calles. Lo demostró la Universidad Central del Ecuador, lo demostraron los estudiantes que luchan por sus derechos y los de todos.

Somos la generación que creció entendiendo que la educación no es un gasto. La educación no se negocia. La educación no es un privilegio, es un derecho.

Publicado por Voces

Investigación y periodismo. Contamos historias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: